El Premio de Diseño Eduardo Muñoz Bachs fue acreditado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) a Héctor Villaverde, en reconocimiento al trabajo a lo largo de la vida.
Este galardón lleva el nombre de un creador emblemático de la gráfica cubana, cuya obra inicial relevante fue el cartel para el primer largometraje de ficción del ICAIC, Historias de la Revolución, de Tomás Gutiérrez Alea.
Entre los reconocimientos que ostenta Villaverde (Ciudad de La Habana, 1939) destacan las distinciones Raúl Gómez García, Félix Elmuza y por la Cultura Nacional, y el Premio Nacional de Diseño del Libro Raúl Martínez.
Reproducciones de sus obras han sido publicadas en revistas de países como Japón, Suiza, Alemania y Hungría, entre otros.
Villaverde, jurado en más de treinta concursos de diseño desde 1971 y profesor del Instituto Superior de Diseño Industrial durante diez años, dijo a Granma: “Yo creo que he sido un afortunado porque he realizado muchos de mis sueños. He cumplido mi sueño de juventud que era no solo hacer diseño gráfico, sino relacionarme con el público y dar clases a las nuevas generaciones”.
“El diseño cubano da muestras de revitalización. Han surgido nuevas figuras de gran talento. Hay total confianza en que siga avanzando de acuerdo con su tradición”, añadió. Pepe Menéndez, director de Diseño de la Casa de las Américas, después de pronunciar las palabras de elogio al homenajeado, declaró a este redactor: “La entrega de este premio es muy importante para el diseño gráfico cubano, sirve para establecer jerarquías y así conocer a los maestros”.
“El diseño en Cuba anda por buen camino, pero falta mucho por hacer. En el mundo editorial, la gráfica no alcanza una calidad suficiente. Por ejemplo, hace poco se entregó el premio Raúl Martínez que otorga el Instituto Cubano del Libro (ICL) cada año y se premiaron algunas categorías. Sin embargo, la de mejor diseño de cubierta quedó desierta a pesar de contar con una producción editorial bastante amplia”, expresó Menéndez. (Michel Hernández)